
(¿Por qué no la habrán traducido al español como “Entre los muros” que es su título en francés “Entre les murs” más sugerentemente provocativo?, ¿será que en el idioma español no hemos vinculado aún la vieja tesis de lo carcelario de los sistemas educativos?)
Lo primero es que no hemos visto la película aún, con lo cual, no hablaremos de la película. Nos interesa hacer referencia a algunos rasgos de su forma de producción y al cansino tema de lo documental y lo ficcional al que el Nº 19 de los Cahiers du Cinema se dedica dejándo un buen espacio para esta película.
Decimos cansino tema porque nos preguntamos realmente: ¿hasta cuándo vamos a seguir haciéndonos preguntas sobre el cine, que más que análisis parecen ecos fantasmales de una crítica del pasado o que deberíamos ubicar en el pasado?. ¿Será que si preguntamos durante décadas la misma cosa evitamos desgastarnos en fabricar nuevas preguntas?
Si, aparte, los autores de La Clase dicen con claridad que la hicieron basándose en un libro de François Bégaudeau”, sobre el que - comentan -“creamos una estructura recuperando partes del libro y creamos personajes que iban a tener un papel importante... Luego organizamos talleres de improvisación...con alumnos del Instituto ... del que salieron los protagonistas de la película.
- ¿Hubo guión tradicional?- Si, si... durante el rodaje, yo les daba a los alumnos-actores algunas frases recogidas del guión, aquellas que me gustaban lo suficiente como para escucharlas en la película...(aunque) los alumnos nunca leyeron el guión...”
- Se han podido leer comentarios diciendo que los actores se interpretan a sí mismos, que por eso son tan creíbles...¡En absoluto! -contesta-.
Pues la película parte de un libro, escriben un guión, forman actores especificamente para la película, introducen diálogos del guión y pata tín pata tán. Pues, quizá más que documental se parezca a las primeras películas de Cassavettes ya que la riqueza que comenta Cantet, parece consistir en la captación de cierto nivel de improvisación de los actores y actrices, de dejar ocurrir lo inesperado durante el rodaje, que no está mal. Pero lo real, ese instituto, los chavales del instituto, el barrio y los alrededores sociales del instituto, parece que “no han intervenido la película”, (repetimos "intervenido, modificado la película"), no la han hecho suya al parecer. No sabemos si los beneficios irán repartidos entre los productores, actores, directores, participantes y el propio instituto, el escenario real. Lo real...bueno, lo real es posible que quede sepultado bajo los procedimientos habituales del cine convencional.
Y no lo decimos como defecto sino como el procedimiento conocido. Es una película de ficción. La realidad es el paisaje pasivo de una creación pertenecientes a extraños.
Ahí tenemos a otra oscarizable como “Slumdog Millionaire”, demandada por una asociación de defensa de los derechos de los residentes de chabolas (“algunas personas de la realidad”, suponemos) donde se filmó, por que la película describe con mal gusto a los residentes de las barriadas pobres de la India.
Quizá, por ser justos y ya lo veremos, Entre les murs es una película sobre el autor del libro y profesor protagonista de la película.El sí gozará de muchos efectos y beneficios, como corresponde. Allí ahí un dato de realidad no despreciable. La impresionante Ser y tener de Nicolás Philibert ya había pasado con creces estas fronteras dentro de una institución escolar.
La pregunta final de la entrevista a Laurent Canet no tiene desperdicio: “¿Podrá volver a rodar de otro modo después de esta experiencia de intercambios entre la ficción y la no ficción?”...y nosotros le responderíamos : ¿podría definirme con claridad usted, a qué se refiere con “no ficción”... para así, después de esta mínima aclaración, a lo mejor, podríamos empezar una entrevista interesante?
Iremos a verla.
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